Cajas de seguridad e impuesto a la muerte

3 10 2009

Si el gobernador Daniel Scioli pone en vigor su ley impositiva no sólo volverá el controvertido impuesto a la herencia. Además, los herederos no podrán retirar el contenido de una caja de seguridad del fallecido si no permiten que la inspeccione el Estado y valúen su contenido burócratas de la Agencia de Recaudación Bonaerense (ARBA).

Además, si el fallecido tenía un seguro o corresponde una indemnización por unenojadoaccidente o enfermedad laboral, deberán también pagar el impuesto sobre esas sumas. Y cualquier monto que el difunto haya recibido 60 días antes del deceso estará también alcanzado. De este modo, ni siquiera el hecho de fallecer quedará libre de gravámenes. Un verdadero “impuesto a la muerte”. Un artículo del proyecto dispone cómo valuar los bienes radicados en la provincia. El inciso cinco deja al descubierto la permanente obsesión de muchos sectores políticos por el contenido de las cajas de seguridad bancarias. Dice: “Depósitos en cajas de seguridad: por tasación pericial previo inventario de sus existencias, con intervención de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires [ARBA]“. Como se gravan los activos radicados en la provincia, habrá que ver si el hecho de que la caja haya estado en una sucursal o casa central ubicada en territorio bonaerense no hará que quede afectada, aún cuando el fallecido y sus herederos vivieran en otra provincia. El texto de la ley parece dejar claro que será así. Derecho a la intimidad. No aparece protección alguna al derecho a la intimidad. Podrá decirse que se inspeccionan otros activos, como viviendas y automóviles, cuando cambia la titularidad. Pero la pregunta es, a quien hace una verificación de un automóvil por venta, por ejemplo ¿se le permite revisar la guantera y leer los papeles que hay en ella? A quien hace la mensura de una casa ¿se lo habilita a que revise el contenido, abra los roperos, verifique si hay dinero en los colchones, revise libros, papeles y estanterías? ¿Por qué alguien debería hacer público el contenido de un cofre? Tal vez ni siquiera los herederos sepan qué hay allí dentro, lo que pueden ser valores o papeles u otras cuestiones que pertenecían a la intimidad del difunto. ¿Qué tienen que hacer los ojos de los burócratas de ARBA o de cualquier otra jurisdicción sobre esos contenidos? Muchos políticos han mostrado una enorme tentación por echar mano de los contenidos de los cofres bancarios. Como mínimo, para valuarlos y aplicarles impuestos. Como máximo, para incautar la moneda extrajera y canjearla compulsivamente por un título público o por pesos a un tipo de cambio oficial muy inferior al de mercado. Ahora, con la excusa del impuesto a la herencia se da un paso certero en ese sentido. En su canción Taxman (“Recaudador de impuestos”) Los Beatles satirizaron sobre esta cuestión. En alusión a la ancestral costumbre de poner monedas en los ojos de los difuntos, cantaron: “Y ahora un consejo para todos aquellos que mueran: Declaren los peniques en sus ojos”. Scioli, ahora, parece decirlo en serio con el impuesto a la herencia. Ahogado por problemas fiscales, echa mano de lo que sea Tags: cajas de seguridad , Daniel Scioli, impuesto a la herencia, Jorge Oviedo


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